jueves, 9 de mayo de 2013

Sobre el ejercicio del “Face to face”

En febrero del 2013, Yahoo anunció a sus empleados que la era del trabajo virtual se había acabado para la mayoría de ellos. Y es que la mayoría de sus empleados trabajaban desde casa.

Pero en una era virtual, donde la consecución de logros y al alcance de la conectividad ha alcanzado niveles altos, donde los seres humanos están siempre en contacto con los otros y casi se hace innecesario desplazarse hasta el lugar de trabajo pudiendo laborar desde la comodidad del hogar, ¿por qué éste tipo de decisiones?.

El problema que realmente aqueja, y que hasta cierto punto varias compañías se han percatado de ello, es que con el avance de la tecnología, también ha aumentado la despersonalización del contacto humano. muchas personas prefieren estar conectadas a sus dispositivos móviles que sostener una conversación con sus compañeros, lo cual al mismo tiempo, genera un GAP entre lo que se vive y lo que se podría llegar a experimentar, y donde la experiencia va de la mano con el aprendizaje.

Estudios han demostrado que los espacios de interacción cara a cara aumentan la productividad y efectividad dentro de un equipo de trabajo. Un ejemplo de éste tipo de estudios es “Essays on social networks and information worker productivity” de Lynn Wo, el cual aporta información importante de cómo las redes sociales, entendidas no solo como los espacios creados en internet, sino como la interacciones reales entre individuos, son capaces de potencializar la creatividad y la solución de problemas organizacionales.

Y es que precisamente es en muchos espacios informales de interacción donde las mejores ideas nacen, y son esos precisos espacios los que se estaban perdiendo en el momento en que los trabajadores realizaban sus tareas desde casa.

Una metodología de trabajar en casa puede ser útil para empresas donde se necesita que sus empleados sean autómatas, y desempeñen tareas repetitivas que no necesitan ser mejoradas. Pero empresas que deseen crecer y desarrollarse, necesitan brindar espacios de incubación de ideas, donde sus miembros interactúen y expongan sus inquietudes, y que además, sus compañeros puedan retroalimentarlos en un sistema peer to peer.

Algo que dentro de mi experiencia he aprendido, es que el incentivar a los empleados a identificarse con una empresa y sentir que son parte de algo más, hasta tal punto de sentirse dentro de una familia, activa en ellos un impulso primario de protección, donde dan su máximo esfuerzo para el beneficio de su “clan”.

Obviamente, el simple hecho de traer a todos los empleados a trabajar y reunirlos en un espacio físico común no es una estrategia que deba implementarse sola. muchas compañías entre ellas Yahoo, IBM, Google, han decidido implementar también estrategias de modificación del espacio de trabajo, donde sea este mucho más “friendly”, y donde ellos disfruten su estadía, habilitando espacios de interacción como cafeterías, dándoles comida gratis cuando lo deseen, adecuando el espacio físico de una manera más limpia, permitiéndoles apropiarse de una política de vestuario más flexible y generando actividades lúdicas inesperadas que les permita “out the box”, salir de la caja, de su zona de confort, y romper la rutina.

He leído y escuchado casos que para muchos podrían ser extremos, como por ejemplo, que empleados van en pijama a sus puntos de trabajo, o donde se instalan parque de diversiones fuera de la oficina y el día se da para divertirse. Obviamente para muchas empresas Colombianas, los presupuestos no darían para contratar un saltarín para sus empleados, o para muchos, sería mal visto que el ejecutivo llegase con su pijama de pokemon, pero si se podría pensar estrategias mucho más accesibles y amistosas dentro de nuestro contexto.

La estrategia que ahora se está apuntando, es que trabajar no sea algo tedioso, sino algo divertido, algo que genere pasión y que sus empleados además de adorar, defiendan a capa y espada en todo momento. Está de moda que sus empleados sean los mayores fans de la empresa donde laboren. Así pues, mejorando los espacios de trabajo, eliminando barreras del aprendizaje organizacional, potencializando los espacios de interacción y planteando políticas más amigables, se puede aumentar una fidelización de uno de los clientes más importantes de una empresa; sus trabajadores, que a su vez se ve reflejado en las estadísticas de productividad e innovación.

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