domingo, 15 de mayo de 2011

La paz interior

Este Blog nace de una necesidad personal (Y hago la aclaración; “personal”, puesto que tal vez muchos no compartan mi opinión) de expresar una sensación en un punto de mi vida.

Encontrar un punto de equilibrio es muy difícil en estos días. Creo tener la clave de poder alcanzar la paz interior, el problema es llevarlo a cabo.  Es como un sinnúmero de recetas que uno lee y que al parecer son fáciles de preparar, pero cuando ya andas cocinando, le sacas la madre a quien en televisión lo realizó y se veía muy seguramente diferente a como se ve el platillo que con mucha dedicación estás realizando.

Sí, estoy totalmente convencido que a veces la vida es sarcástica. Es como sí Dios se tomara una pausa en el camino para hacernos una broma y luego dijera; “bueno, ahora sí a seguir trabajando”…

No sé por qué la renuencia a aceptar la paz interior, o por qué el deseo inconsciente de echar a perder la receta. Puede ser que aceptar la paz interior en nuestras vidas es también rechazar el caos y las “especias” de este gran plato llamado vida. Porque seamos sinceros, aunque la paz interior sea un platillo suave y ligero, muchas veces es desabrido o falto de emociones, y a muchos de nosotros nos encanta el show.

Hubo un punto de mi vida en donde me cuestioné y me dije; “buscar la paz interior es seguir la vida del sabio, es entrar en comunión con la naturaleza y la armonía de este universo, pero al mismo tiempo, es quitarle el caos y un sinnúmero de vivencias enriquecedoras para mi experiencia en este corto camino como la existencia conocida como Alejandro”. Así que decidí continuar mi amistad con el caos, y disfrutar de lo que este trae para gozarme un poco más mi vida y comprender un poco más a mi prójimo, ya que el que predica pero nunca ha comido de lo que el otro come, es como el que enseña sobre vinos pero nunca en la vida ha tomado uno…

Ahora bien, hablemos sobre el secreto de la paz interior…

Realmente el secreto no es secreto, sería secreto si nadie hablara de él, pero en todas partes está, para mi, la esencia de la paz interior, es simplemente seguir una serie de pautas en la propia vida y con relación al otro:

  1. Vive tu vida, no la de los otros: Es decir, deja el chisme y enfócate a tu desarrollo personal!! Que si el otro hizo, que si el otro no hizo… “Es muy fácil ver la paja en el ojo ajeno que en el propio”, muchas veces uno se oculta tras el placer del chisme, simplemente porque la vida es plana, sin emociones, y mientras que las personas chismosean, al parecer el otro puede estar gozando mucho más que el que simplemente se enfoca a hablar a las espaldas. Este punto es difícil de superar, especialmente porque nuestra cultura es en gran parte de majaderos, y desde pequeños se nos ha enseñado a disfrutar de los jugosos y sabrosos chismes, sino veamos nuestras telenovelas, desde allí se empieza…
  2. Auto-conócete!: Cada cuánto nos dedicamos tiempo a nosotros mismos? A realizar pautas en nuestras vidas y reevaluar nuestros proyectos a corto, largo y mediano plazo?; A dedicarnos aunque sea 5 minutos a consentirnos? Benditos sean los que hayan dado con una respuesta afirmativa, ya por lo menos tienen un punto a favor!. Pero más que darnos placer, es también conocer el por qué de nuestros miedos, el por qué de nuestras ambiciones, el por qué de nuestros deseos, lujurias, pasiones, iras, alegrías, tristezas, depresiones, embotellamientos, bloqueos, en fin, el por qué de nuestro actuar, lo cual realmente no es tan fácil como aparenta ser, además que el camino al auto-conocimiento está lleno de oscuridad y muchas veces de cosas que nosotros no queremos reconocer.
  3. Acéptate!: Esto no quiere decir que caigamos en la autocomplacencia y que sí estas gordo, enfermo y con problemas, te des una palmadita y te digas; “Soy así, y estoy feliz”… No! En definitiva, debe quedar espacio para el cambio, es decir, sí, soy así, pero deseo ser mejor, y sin caer al otro extremo de la autoflagelación, que en este ejemplo podría alguien perfectamente caer en la anorexia o bulimia. El auto-conocimiento te lleva a darte cuenta de cosas ocultas que para la moral de la sociedad puede ser tabú, pero que en realidad son cosas totalmente normales y parte de nuestra esencia, y es en ese momento donde uno debe aceptarse tal cual es, pero que si existe un deseo del cambio, generar un plan de acción serio que venga desde un deseo real.
  4. Aprende a escuchar!: “Dos oídos y una boca!!” Como dicen por ahí, Dios nos lo dio de esa manera para escuchar el doble del tiempo del que uno habla!! Cosa que para algunas personas es un poco difícil, especialmente cuando es de hablar de si mismo, y que conectado al primer punto, trae muchos problemas. Escuchar nos hace sabios, comprender lo que realmente estamos escuchando (es decir, no oír por oír) nos hace aprender el cómo piensan los demás y nos da una percepción adicional que nos permite comprender y aceptar a los otros tal y cual son, lo cual también ayuda al punto número uno. A lo largo de mi vida he puesto personalmente este punto más o menos en práctica, y aunque me cuesta mucho en algunos momentos el callar y dejar de hablar de mi, he aprendido a escuchar a los otros y comprender el modo de actuar de cada uno de ellos, no esperando más de lo que realmente sé que muy probablemente no van a poder cumplir, pero aún así, valorándolos por lo que son (O simplemente alejándome si realmente lo que tienen para ofrecer no contribuye en mi vida).
  5. Dime con quién andas y te diré quién eres…: “Porque el que con niños duerme, amanece mojado”!! Y así es, y lamentablemente es algo que se nos dificulta y es el alejarnos de personas que constantemente están atrayendo el caos, las malas energías y los problemas, o a poco nunca hemos conocido a una persona que siempre está con problemas, quejas constantes y medio mundo le odia? El problema con esto es que por los principios de las redes sociales y de la atracción, nosotros entramos en ese punto gravitacional de problemas y algo se nos pega. Lo más sano es alejarnos de estos focos de impases, pero hay diferentes situaciones que nos inhiben a alejarnos, entre ellas el síndrome de Superman, donde somos felices por ayudar y salvar a esa persona; otro punto es que estas personas nos trae alegría a nuestras vidas, porque es así, siempre llegan cargados de “chocoaventuras” lo cual nos alegra el momento; y por último, porque somos incapaces de decir que no, y simplemente no somos capaces de alejarnos, puede ser por dependencia, como por cualquier otra razón que nos damos para justificar nuestra estadía.
  6. Rodéate de cosas positivas!!: La ley de atracción, así de sencillo, busca las cosas positivas; cambia la forma de expresarte, disfruta de lo que te gusta, y aprende a disfrutar de las cosas pequeñas y simples como lo son un atardecer o el sabor de un café en las mañanas. Muchas veces nos llenamos de cosas negativas; “no puedo”, “no me lo merezco”, “no soy tan bueno”… Mentiras que nos llenan de un terrible sentimiento de ansiedad y oscuridad y nos aparta de esa verdadera paz interna. Comencemos a cambiar nuestra forma de hablar, y en vez de focalizarnos en lo malo, comencemos a ver las oportunidades atrás de ello!!
  7. El desprendimiento!!: Cual digna expresión de un sabio monje, el desprendimiento hacia lo que no nos sirve es una de las claves esenciales para este paso. Muchas veces con el paso de nuestras vidas, nos aferramos a cosas que realmente no nos son de utilidad, ya sea de cosas físicas como de cosas mentales, pero que por X o Y razón, no somos capaces de desecharlas o dejarlas ir… Hago referencia desde el jean casi dañado que tenemos en nuestros clósets, como de la ira y rencor a ese ser que nos quitó una novia o novio. Y es que hay sentimientos que no valen la pena tener, como lo es la ira, el rencor, la tristeza, pero que su solución realmente es difícil de alcanzar, como lo es el perdón, y que por el contrario, la venganza es mucho más fácil de tomar, y da un fresquito!!… Pero este tipo de situaciones lo que nos generan son muchas más cadenas que nos atan a un pasado y que no nos dejan avanzar a un futuro. El desprendimiento a los bienes materiales y emocionales es clave fundamental de la paz interna.

Ahora, aplicar cada una de estas claves nos quita muchas de las cosas de las cuales disfrutamos día a día, como lo es el arte de “despellejar” a alguien, o lo que comúnmente llaman chisme; el arte de echarle la culpa de nuestros males a las demás personas; el arte de disfrutar con el mal ajeno, y el arte de generar lástima en los otros… Porque realmente todo lo anterior, es un arte!!

Ahora bien, está en cada uno de nosotros decidir si nos comemos nuestro arroz con bastantes especias, salsas y picante, o si lo dejamos sencillo y que no nos haga daño al colon.

domingo, 8 de mayo de 2011

Blanco, negro ó gris?

Encontrar el centro de las cosas es bastante difícil, es decir: Hay personas que buscan en su vida que todo sea blanco y negro, esto con el fin de identificar con mayor facilidad lo “bueno” y lo “malo”, hay otras que se pierden en los todos grises y muchas veces no saben a dónde van.

Intentar siempre buscar que la vida sea bicolor genera mucho estrés, especialmente en momentos donde la línea de separación no se distingue muy bien y entran los dilemas éticos y morales, complicando cada vez más las cosas. El dualismo facilita algunas cosas, como por ejemplo, algunas tomas de decisiones y “la limpieza de nuestras manos” porque no hay nada más fácil que lavarnos las manos, cuando todo está claro, pero la dualidad nos evita percibir ciertas oportunidades o realidades.

La especificación de procesos, la delimitación de fechas límites de entrega de tareas, el desarrollo de roles y la tipificación en papel de estos mismos, buscan precisamente evitar que quede en el aire muchas situaciones que se nos pueden escapar o que las personas simplemente se quieren deshacer de sus responsabilidades, con esta especificación de los hechos, evitamos estos espacios y los puntos medios. El problema viene cuando aparecen situaciones que no se tenían planeadas, o cuando aparecen situaciones  atípicas, es en esos momentos donde el estar todo tan demarcado llega a ser un problema, ya que las personas no asumen la responsabilidad (algunas veces por real desconocimiento de cómo resolver la situación, y otras veces simplemente porque se han acostumbrado a realizar solo lo que está dentro de su rol), y se termina no dando una solución oportuna y pertinente que posteriormente puede convertirse en un problema organizacional.

La solución es ser flexibles y proactivos, el problema de la flexibilidad  es precisamente identificar el limite de esta.

Algunos equipos asumen como filosofía la flexibilidad, lo cual le brinda tranquilidad al equipo y un ambiente mucho más agradable. El estar rodeado de un ambiente donde se permita dar ideas, replantear procesos, y más aún, no enfocarse en los problemas sino en las acciones a tomar, permite que los sujetos disfruten más de su trabajo. El problema viene cuando la flexibilidad sobre pasa los limites y se confunde con la procastinación. Cuando la flexibilidad pierde sus limites, puede generar desgaste en los miembros de la organización, desorden y se puede llegar a la cultura de la reacción.

Ahora, encontrar un punto de equilibrio entre ser lo suficientemente organizados y tener los procesos claros para no dejar cabida a puntos grises, pero al mismo tiempo, ser lo suficientemente flexibles para promover un ambiente de adaptabilidad es complicado, en especial, cuando no se tiene clara la meta, y simplemente se les exige a las personas rigidez o flexibilidad al momento de reaccionar a algún hecho, es decir, exigir flexibilidad o rigidez con una visión retroactiva más no proactiva, generando mensajes cruzados que pueden llevar a la confusión de los miembros del equipo.

La clave personalmente, creo que debe ser la claridad de las metas y un plan de acción claro e integrado con el equipo. Hacer al equipo participe de las decisiones y tratar de prevenir problemas a través de ejercicios de planeación y de realidad simulada. Esto permitirá que los miembros adquieran una mayor consciencia de las metas y puedan dar mejores soluciones a posibles problemáticas o sucesos inesperados.

lunes, 2 de mayo de 2011

Acerca de la vida

Cada uno de nosotros posee una forma de concebir la vida de una manera propia y particular, todo a partir de nuestras propias experiencias y relaciones, lo cual esta semana me ha llevado a reflexionar acerca de mi propia visión cosmogónica del mundo.

Personalmente creo que hay tres principios que rigen nuestra vida; El principio del deseo; El principio de la reciprocidad o equivalencia; El principio del orden.

Estos tres principios son el resultado de la forma como administramos nuestra energía y cómo nuestra frecuencia molecular interactúa.

Personalmente creo que el ser humano es solo el reflejo de la interacción de moléculas y su resultado físico es el resultado de la frecuencia en que estas interactúan. Cada ser humano es diferente precisamente por esta interacción molecular, y esta frecuencia generada impacta no solo en todo lo que conforma el cuerpo, sino en todo su ambiente. Sería algo como el efecto de acción-reacción, toda acción generada a nivel molecular genera una reacción en su entorno y en moléculas cercanas.

Esta frecuencia generada en sí por las partículas que conforma nuestro sistema, son las encargadas de generar energía. El ser humano es capaz de generar una frecuencia que integra un sinnúmero de moléculas que unidas conforman nuestro cuerpo físico. Esta capacidad de generar esta frecuencia también nos da el poder de controlar nuestro entorno y es la base a los tres principios de los que hablé anteriormente, así, el primer principio “el del deseo”, es esta fuerza que integra, impulsa y mueve todo nuestro actuar. Desde que las dos células base se unieron en nuestra concepción, “el deseo de” es impartido en nosotros, en un principio el deseo de nuestros padres, y que posteriormente se convertirá en “el deseo propio” a través de la introyección e internalización.

El ser humano parte de un deseo externo que evoluciona y da una nueva vida, un nuevo conjunto de moléculas vibrantes que se van configurando hasta tomar una figura humanoide y posteriormente en un ser viviente, en un principio, un animal.

Este “animal” será cubierto por los deseos de sus padres que estarán enfocados a la introducción a la cultura y que posteriormente dará paso al siguiente principio que es “el de la norma”.

La cultura está basada en normas, reglas y tabús. Estas normas, reglas y tabús son transmitidas de generación en generación de manera consciente e inconsciente. El recién nacido desde el momento en que nace es inundado de toda esta energía y que con el tiempo, comenzará a interpretar y captar, dando origen a su esencia primaria.

El ser por naturaleza organiza y tiene este impulso como una manera de supervivencia, categorizando y organizando todos los estímulos de su alrededor. De los primeros sistemas de categorización está el contacto, comenzando a diferenciar entre estímulos aversivos y estímulos placenteros. Estas sensaciones de bienestar o malestar pronto están asociadas a los sistemas de comunicación no verbal de los seres humanos, como lo son los gestos y los tonos de la voz. Todo este proceso está relacionado a un proceso evolutivo dentro del ser humano en donde a través de estos sistemas de asociación, van generando redes conceptuales cada vez más complejas. Posteriormente vendrán sistemas de orden más complejos relacionados con los sistemas primarios como lo es el lenguaje, la gramática, los números, las matemáticas, entre otros.

El ser humano va internalizando a través del deseo de sus padres, quienes en principio son el puente entre su naturaleza animal y su naturaleza humana. El principio del orden está relacionado a un sinnúmero de eventos evolutivos, como es la internalización “del nombre del padre” de Freud y que posteriormente es trabajado por Lacan.

Ahora, el principio de reciprocidad o equivalencia parte también con relación al principio del deseo. Toda acción genera una reacción, toda transferencia de energía genera un proceso de equivalencia con el fin de balancear las cargas, así mismo todo dar implica un recibir.

Este principio se ve también muy marcado en diferentes religiones y creencias, como lo es la cábala, la alquimia, el hinduismo, catolicismo, entre otros. Frases como; “hay que dar para recibir”, “no le hagas a los otros lo que no quieras que te hagan a ti”, “ojo por ojo, diente por diente” denotan este principio, pero más allá de refranes populares, guardan la relación con “el poder de la palabra”.

El ser es deseo, es energía, son vibraciones, frecuencias que impacta en su entorno. El deseo se transmite y es captado y procesado por el entorno, por otras moléculas que al mismo tiempo, reaccionan ante estos estímulos y ante lo que “su deseo” interpreta y generan una red de estímulos y respuestas reciprocas y equivalentes a la energía utilizada. Bajo este principio también entra la popular frase; “cada quien obtiene lo que se merece”, es decir, si el sistema de interpretación conceptual que el grupo de moléculas ha desarrollado a través de su interacción con su entorno, emite una longitud de onda que genera una “energía negativa” muy probablemente atraerá más “energía negativa” y viceversa. “La ley de la atracción” entra a formar parte de este juego entre los principios, así, sí la interpretación de un ser con respecto a su entorno es negativa, y ve todo como un sinnúmero de estímulos aversivos, lo más probable es que solo interprete y se enfoque en esta clase de estímulos percibiendo con más fuerza precisamente su principal enunciado; “a mi solo me suceden cosas malas”, de la misma forma sucede con las personas que emiten un patrón de onda a través de su deseo y que en reciprocidad perciben lo positivo.

El ser humano tiene el don y el poder de crear su propia realidad, de atraer todo lo que desea, de disfrutar de su propio ser y de alcanzar su propio cielo o infierno. Pero para esto primero debe crear orden, debe generar armonía entre su materia, con el fin de poder emitir la frecuencia y por consiguiente la energía que desea.  Una estructura caótica no es capaz de transmitir una idea o un deseo claro y armónico, fácil de interpretar por otras estructuras, a diferencia de una estructura ordenada.

Unos padres que transmiten un deseo contradictorio y confuso a un recién nacido, generarán un ser inseguro y con una energía posiblemente disonante. Unos padres que transmitan la armonía del amor, de la seguridad, el orden, generarán un ser de abundancia, con confianza y positivo.

El principio del cambio debe darse es desde estos tres principios de la vida, así si uno desea realizar un cambio real, primero debe traer orden a su vida, comenzando desde formas de interpretación del mundo básico como es la palabra. Esto se puede realizar a través de programación neurolingüísticas y terapias cognitivas, con el fin de eliminar pequeños vicios que pueden generar grandes cambios preceptivos, como con tan solo el hecho de comenzar a ganar un lenguaje enfocado a lo positivo y no a lo negativo, a lo propositivo y no a lo coercitivo.

Otro de los focos del cambio, debe realizarse a través de “la limpieza de los deseos”, identificando, reafirmando y asimilando nuestros deseos propios y depurándolos de los deseos impuestos por “otros”. Esto se puede realizar a través de terapias “regresivas” o psicoanalíticas que nos permitan comenzar a darnos cuenta del origen de muchos de nuestros pensamientos, ya sean positivos o negativos, y a partir de esto generar cambios de base en nuestra estructura. “El primer paso es reconocer el síntoma”, “la enfermedad”, luego de esto y del auto reconocimiento y redescubrimiento, el ser humano es capaz de internalizar muchos procesos, herramientas y conceptos necesarios para el cambio.

Por último, el ser debe comenzar a estar dispuesto tanto a perder como a ganar, “para ganar algo de gran valor, se debe estar dispuesto a entregar algo de la misma cuantía”. No se puede pretender realizar un cambio sin realmente cambiar el estilo de vida que se lleva. Si no hay un real deseo del cambio, una verdadera cantidad de energía a intercambiar, no habrá resultado y cualquier tratamiento o terapia a realizar, no generará fruto. Hay muchos pasos que pueden darse para comenzar a alistarse para el cambio, como por ejemplo el comenzar a limpiar “el Karma y el Dharma”, comenzar a generar acciones buenas que al mismo tiempo, nos brindará confianza en nosotros y nos llenará de retribuciones y energías positivas. El hacer un bien a alguien y sentir la gratitud del Otro siempre nos fortalecerá e impulsará a generar más bien. Este primer paso nos impulsará a prepararnos para el cambio y a llenarnos de valor, confianza y amor propio. Pequeños cambios en nuestra vida pueden ser grandes puertas al mejoramiento de nuestro bienestar. El comenzar a hacer ejercicio, el salir a caminar a campo traviesa, el ponernos en contacto con la naturaleza también nos impulsará a oxigenarnos y llenarnos de nuevas energías.

Una vez realicemos estos cambios, nuestra frecuencia cambiará y comenzaremos a atraer lo que hemos de desear, es decir, nuestro bienestar.