viernes, 27 de agosto de 2010

En la búsqueda de un lugar en el mundo

Self_as_Narrative_and_Place_by_Aeternus_Spero El ubicarse en un lugar es uno de los procesos más difíciles del ser humano, no solo por que se debe reestructurar una serie de procesos cognitivos que han sido desarrollados a lo largo de la vida del individuo, sino también porque es una reestructuración de la forma de entender el mundo y del lugar en donde uno se ha de ubicar. Este proceso que en un primer término es ontogénico, desarrollando como lo dije antes, una serie de estructuras mentales que pueden estar fuertemente consolidadas en la persona (como también puede darse que posean una flexibilidad adecuada). En el caso de enfrentarnos a estructuras altamente consolidadas, el proceso de reestructuración puede ser más traumático y doloroso para el sujeto, hasta llegar alcanzar un sentimiento de despersonalización, resultado del proceso adaptativo. Es en esos momentos donde se va desarrollando la nueva identidad y se alcanza una mediatización entre “el antiguo ser” y “el otro ser”, dando origen al “nuevo ser” o un “ser mejorado”.  Este proceso que es meramente un proceso de aprendizaje y adaptación, permite que el sujeto desarrolle nueva habilidades funcionales hacia con el entorno y con ello, un nuevo modelo conductual.

El ser un proceso ontogénico genera de igual forma, que el sujeto se enfrente a paradigmas cristalizados y se adentre en un viaje de redescubrimiento, “reinventándose” tantas veces como sea necesario y entrando en conflicto constante consigo mismo. Las figuras primigenias entran a ser amenazadas, y el proceso del crimen primario se revive. El otro problema es cuando las figuras primarias no gestionan la ubicación clara del ser en formación, hecho que dificulta aún más este proceso en especial, en una edad adulta. El asesinato del padre es el punto cumbre del desarrollo del hombre, es allí precisamente donde el joven alcanza su mayor punto de maduración, y donde asume la figura y el lugar que le corresponde dentro de la cultura, así pues, si la figura paterna es una figura vaga o desfragmentada; “¿qué hay para asesinar y devorar?”. Solo queda en este caso comenzar desde el principio, y es precisamente el de reconstruir esa figura primaria o darle forma, teniendo así algo para poder superar y luego asumir el rol a partir del concepto desarrollado.

A este punto es solo cuando se es capaz de realmente alcanzar un cambio real y no un cambio de corto alcance, eliminando fantasmas y permitiéndose el reconocimiento propio dentro de la cultura y el entorno de la persona.

Ahora bien, identificado los pasos del concepto básico del proceso a seguir para la “reubicación”, se debe desarrollar una estrategia de desarrollo que permita al sujeto no solo identificar dentro de sí las falencias propias, sino que refuerce los avances y no permita la racionalización sino la internalización de los nuevos conceptos.

Este tipo de estrategias puede darse a través de los procesos de desarrollo peer to peer, bajo la teoría de la Zona de Desarrollo Próximo (ZDP) desde sus diferentes formas; trabajo desde la psicología, coaching, mentoring, e incluso, tan solo la relación entre pares a través de espacios de reflexión y de feedback. Esta relación e interacción afianzará la autovalidación del sujeto a través del Otro y permitirá el desarrollo de nuevas competencias reemplazando los modelos antiguos y permitiendo renovar el repertorio conductual del sujeto.

Así, las estrategias a implementar deben estar rodeadas de espacios de reflexión y de modelamiento conductual, donde al sujeto se le acompañe en este proceso y se le valide su desarrollo, generando espacios donde se puedan observar conductas emitidas y a partir de esto, analizar las conductas identificando el entorno de esta e internalizando y comprendiendo el qué se debe cambiar y el qué se debe conservar.

Personalmente es de gran importancia el brindar este espacio de reflexión y desarrollo, convirtiéndose el Otro en un soporte para evitar la total despersonalización y siendo un canalizador o mediador del proceso de adaptación.

En definitiva es complejo, en especial, el momento de tomar la decisión de abandonar al antiguo yo y apostarle al nuevo que en últimas, generará un gran cambio en la vida del sujeto. Y abandonar significa, cambiar tanto entornos, gente que acostumbra, percepciones del mundo, paradigmas obsoletos y comenzar a abrirse a nuevas experiencias, que muy posiblemente lo han de llevar a salir de su zona de confort, y esto es solo posible si en realidad los beneficios de este cambio significan para el sujeto una gran ganancia y una mayor estabilidad tanto como emocional, como cultural.

1 comentario:

  1. Para qué haditas de facebook si está Alejo!!

    Es verdad, sólo cuando el individuo abandona el seno donde fue formado y que creía que tenía su personalidad definida, es cuando realmente se enfrenta a conocer quien realmente es. Aunque las bases implantadas son las que creo, hacen posible una mejor evolución de ese yo.

    Un abrazoo y me encantó el artículo!!

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