El punto es; “¿cómo quieres que te recuerden?”. Cada vez que tomaba un nuevo equipo, yo me hacía esta pregunta, y creo que ha sido el centro de toda mi existencia, ¿cómo quiero que me recuerden?. El propósito de muchas existencias es la de liderar, pero muchas veces uno pierde el horizonte, y se puede llegar a hundir en un gigantesco mar de ideas no asimiladas, perdiendo el gusto por lo que se hace y la pasión. El “¿cómo quiero ser recordado?” para mi es una pregunta fundamental al momento de retomar las riendas y encausar la propia existencia. Vivir una vida sin dejar una huella, para mi es algo poco productivo. Todos nacemos para dejar una huella, para contribuir en una causa, para darle ejemplo a alguien, para transmitir un mensaje… Bueno o malo, pero transmitirlo.
“¿Cómo quiero yo ser recordado?”. Cuando uno deja la pasión, y se comienza a liderar “autómatamente”, el mensaje que uno quiere transmitir es vago y difuso, y las personas que uno está guiando se confunden y comienzan a divagar, no obteniendo los resultados esperados. Por otra parte, cuando uno tiene pasión y metas claras, esa misma pasión se transmite al igual que la claridad del mensaje, y las personas comienzan a trabajar organizadamente en la meta que el líder ha trazado.
El “¿cómo quiero yo ser recordado?” va más allá de una simple frase banal, es toda una conjugación de conceptos que solo cada individuo puede construir a partir de su propia experiencia. Cuando uno está en un punto crítico en un equipo, tiene dos opciones; dejar que el equipo se hunda y entrar en depresión, culpando a factores externos o auto-flagelándose por su propia “incompetencia” o tomar las riendas en el asunto y generar un cambio en la propia realidad. Bajo una crisis en el equipo, con poca efectividad en las tareas programadas y en la ejecución, la pregunta “¿cómo quiero yo ser recordado?” apunta a “¿qué voy a hacer yo para cambiar lo que en estos momentos está sucediendo?”. Sí los resultados no se dan, el equipo o el líder será recordado como un grupo que no fue eficiente, y en muchas organizaciones podría ir un poco más allá… es decir, se podría llegar a recordar como el equipo que hizo fracasar el proyecto, e incluso, el que dejó morir la organización. ¿Es así como uno quisiera ser recordado?… Mi respuesta a esta pregunta es un rotundo ¡NO!, como el de muchas personas que se han encontrado en medio de una crisis organizacional o hasta personal, y que simplemente han decidido gritar un rotundo ¡NO! frente a esta posibilidad.
La forma en “¿cómo quiero yo ser recordado?”, es como alguien que a pesar de los inconvenientes, siempre dio lo mejor de si hasta el último momento, buscando diferentes formas de solucionar los problemas.
Cuando una persona entra en desesperación o depresión, muchas veces bajo el poder de la palabra, ley de la atracción, la sugestión, o cualquier otro sinónimo que deseen utilizar, atrae lo mismo y se enfrasca en un círculo de pensamientos negativos que no permite a la persona salir y encontrar una solución diferente, ya sea por desesperanza aprendida o simplemente por un embotamiento emocional. En este punto uno debe cortar el ciclo de alguna manera; encontrar una nueva motivación, recordar qué era lo que le emocionaba del proyecto, pensar en cómo podría impactar en la organización y en su equipo el alcanzar la meta, trazar esta etapa como un nuevo reto a superar y emocionarse por superarla, y a partir de esta sacudida, trazar un nuevo plan de acción que incluya el aprender nuevas estrategias para alcanzar el objetivo, un plan de capacitaciones para mejorarse a sí mismo y al equipo, recibir coaching o lluvias de ideas externas, realizar una reconstrucción y reactivación del equipo y luego, comenzar a transmitir toda la nueva idea y energía al grupo de personas con el cual se ha de trabajar.
Integrarse con las personas con las que se trabaja y venderles la visión que se desea alcanzar es algo importante al momento de la obtención de logros. La inclusión es pieza fundamental del trabajo en equipo y el éxito de un grupo de trabajo.
¡Tomen una tarde libre para pensar en qué cosas podrían hacer!. Pero lo más importante; ¡lleven a cabo todas estas ideas! ¡Capitalicen sus sueños, metas e ideales!, ¡Luchen por lo que aman, por lo que desean, por lo que añoran!, ¡Luchen por la victoria!, ¡por el sabor de alcanzar el éxito y la satisfacción del deber logrado!, ¡Luchen por su equipo y por las personas que han depositado su esperanza y confianza en ustedes!.
El “¿Cómo quiero yo ser recordado?” es una excusa para romper el ciclo, es un punto de reflexión importante que nos permite abrir una ventana hacia el futuro y comenzar a proyectarnos, en vez de enfocarnos en un pasado embarrado por nuestro pesimismo. Es una oportunidad de generar una nueva esperanza, pero más importante aún, de capitalizar nuevas oportunidades.
Es importante aprender de nuestro pasado, pero más importante aún, es no dejarnos hundirnos por el… Cada día que pasa es una oportunidad de cambio, una oportunidad de generar otra realidad, de impactar en el mundo, de dejar una huella, de brindar ejemplo a otros, de ser súper héroes a nuestro estilo.
“¿Cómo queremos ser recordados?”; ¿Sin miedo?, ¿Exitosos?, ¿carismáticos?, ¿sonrientes?, ¿alegres?, ¿decididos?, ¿pujantes?, ¿motivadores?, ¿comprensivos?, ¿de gran apoyo?… !El punto es que cada uno de nosotros conjuguemos los verbos por los cuales queremos ser recordados y lo seamos!
¡Yo quiero ser recordado! y tú; “¿Cómo quieres ser recordado?”

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