Encontrar el centro de las cosas es bastante difícil, es decir: Hay personas que buscan en su vida que todo sea blanco y negro, esto con el fin de identificar con mayor facilidad lo “bueno” y lo “malo”, hay otras que se pierden en los todos grises y muchas veces no saben a dónde van.
Intentar siempre buscar que la vida sea bicolor genera mucho estrés, especialmente en momentos donde la línea de separación no se distingue muy bien y entran los dilemas éticos y morales, complicando cada vez más las cosas. El dualismo facilita algunas cosas, como por ejemplo, algunas tomas de decisiones y “la limpieza de nuestras manos” porque no hay nada más fácil que lavarnos las manos, cuando todo está claro, pero la dualidad nos evita percibir ciertas oportunidades o realidades.
La especificación de procesos, la delimitación de fechas límites de entrega de tareas, el desarrollo de roles y la tipificación en papel de estos mismos, buscan precisamente evitar que quede en el aire muchas situaciones que se nos pueden escapar o que las personas simplemente se quieren deshacer de sus responsabilidades, con esta especificación de los hechos, evitamos estos espacios y los puntos medios. El problema viene cuando aparecen situaciones que no se tenían planeadas, o cuando aparecen situaciones atípicas, es en esos momentos donde el estar todo tan demarcado llega a ser un problema, ya que las personas no asumen la responsabilidad (algunas veces por real desconocimiento de cómo resolver la situación, y otras veces simplemente porque se han acostumbrado a realizar solo lo que está dentro de su rol), y se termina no dando una solución oportuna y pertinente que posteriormente puede convertirse en un problema organizacional.
La solución es ser flexibles y proactivos, el problema de la flexibilidad es precisamente identificar el limite de esta.
Algunos equipos asumen como filosofía la flexibilidad, lo cual le brinda tranquilidad al equipo y un ambiente mucho más agradable. El estar rodeado de un ambiente donde se permita dar ideas, replantear procesos, y más aún, no enfocarse en los problemas sino en las acciones a tomar, permite que los sujetos disfruten más de su trabajo. El problema viene cuando la flexibilidad sobre pasa los limites y se confunde con la procastinación. Cuando la flexibilidad pierde sus limites, puede generar desgaste en los miembros de la organización, desorden y se puede llegar a la cultura de la reacción.
Ahora, encontrar un punto de equilibrio entre ser lo suficientemente organizados y tener los procesos claros para no dejar cabida a puntos grises, pero al mismo tiempo, ser lo suficientemente flexibles para promover un ambiente de adaptabilidad es complicado, en especial, cuando no se tiene clara la meta, y simplemente se les exige a las personas rigidez o flexibilidad al momento de reaccionar a algún hecho, es decir, exigir flexibilidad o rigidez con una visión retroactiva más no proactiva, generando mensajes cruzados que pueden llevar a la confusión de los miembros del equipo.
La clave personalmente, creo que debe ser la claridad de las metas y un plan de acción claro e integrado con el equipo. Hacer al equipo participe de las decisiones y tratar de prevenir problemas a través de ejercicios de planeación y de realidad simulada. Esto permitirá que los miembros adquieran una mayor consciencia de las metas y puedan dar mejores soluciones a posibles problemáticas o sucesos inesperados.

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