En el Kybalión se exponen varios principios de la alquimia, entre ellos el de correspondencia que dice “Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba. Afirma que este principio se manifiesta en los tres Grandes Planos: El Físico, El Mental y El Espiritual”, es decir, todo tiene un opuesto que equilibra la balanza del universo.
Éste principio es una de las bases que rigen los modelos de urbanidad o las bases de la interacción humana de forma armónica. “El dar para recibir” y el “no le hagas a los otros lo que no quieras que te hagan a ti” entran en éste principio. Éste tema también lo he tocado anteriormente, pero en ésta oportunidad quiero relacionarlo específicamente con nuestras relaciones interpersonales.
Es de gusto particular el integrar éste principio a mis relaciones con todo el mundo, así, solo puedo esperar y exigir lo que he dado, es decir, si a una persona no le he dedicado tiempo y no he estado en los momentos críticos de su vida, no puedo exigirle que esté en los míos, por el contrario, si he dedicado gran parte de mi tiempo a esa relación, esperaré lo mismo dela otra persona.
Muchos creen que los otros tienen la obligación de actuar de cierta forma por el simple hecho de tener una relación de amistad, aún sin ver que el actuar no ha sido equivalente a lo requerido, y se molestan por no recibir el apoyo deseado.
Lo que hay que entender en éste punto, es que nadie está obligado a ejecutar una acción que no esté alineada a sus principios morales y éticos, pero si llegado el caso se llega a exigir, uno debe estar dispuesto a asumir las consecuencias de los actos, ya que en éste mundo “Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo a la ley; la suerte o azar no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de causalidad, pero nada escapa a la Ley. El Kybalión”. Al exigir y cumplirse la exigencia se acepta que el otro puede pedir algo con el mismo valor a lo exigido, el exigir es inherentemente un permiso concedido al otro de realizar la misma acción equivalente, ya que no se puede esperar a que una acción en éste mundo no traiga un efecto ni que traiga una equivalencia.
Si deseas que las personas te amen, ámate primero a ti mismo y luego a los otros, si quieres que los otros te amen por encima de muchas cosas, ámalos primero por encima de otras cosas. Si quieres ser feliz, ayuda a los otros a ser felices, claro, sin pasar por tu propia felicidad, porque como en todos los casos, los excesos también son perjudiciales tanto como la ausencia de algo. Es malo el exceso de amor porque puedes malcriar a alguien, como la ausencia de él, lo cual puedes generar terribles cicatrices.
Éste principio evoca la justicia, la equidad, el respeto, la tolerancia y el amor.
Nosotros somos parte de un sistema social generado a partir de los “espejos sociales”, en donde nuestros deseos son proyectados a través de los otros y son saciados al mismo tiempo utilizando al Otro como herramienta. El otro no es nada sin el yo, el otro se vuelve un Otro en la medida en que el Yo lo reconoce y deposita en él una carga afectiva que moldea y transforma a conveniencia. Así, para nosotros poder sanar nuestras relaciones sociales, primero debemos eliminar nuestros demonios internos, lo que llevará a cambiar nuestra percepción del mundo.
Así, para que los otros cambien, yo primero debo cambiar (principio de correspondencia y causa y efecto), yo debo estar dispuesto a cambiar algo de mi, a perder algo de mi que compensará con el mismo valor lo que quiero. Es por eso que si quieres dejar algún vicio, lo cual es de gran placer para ti, debes sacrificar algo de igual valor, es decir, el placer de hacerlo, pero obtendrás algo bueno e igual de preciado.
Es importante tener éste principio en mente en todas nuestras relaciones, de ésta manera, no cometeremos el error de agredir o pasar por encima del otro sin razón aparente y luego exigir una buena actitud. Aplicar éste principio en todas nuestras esferas sociales, traerá consigo un cambio radical en el ambiente y en el clima de nuestras relaciones.

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